Cuando decida dejar de creer, cuando permita la duda por más de un minuto, cuando no me levante si caigo, cuando niegue el poder de Dios, cuando prefiera el plato de lentejas, cuando busque cisternas rotas, cuando no le consulte, cuando no calle ante Él, cuando esté muy cansado para siquiera decirle hola o tan enojado como para no decirle papá, cuando la desconfianza en mí se confunda con desconfianza en Él y me permita un milisegundo pensar que me engañó… entonces:
No podré amar ni sentir amor, no tendré valor para vencer ningún obstáculo, no veré al diablo huir cuando en algún lugar yo entre, no podré generar fe ni traer esperanza, no podré sanar con la oración, no podré caminar seguro, no podré decir que sí se puede, no podré pensar en verdadero éxito en ningún área de mi vida, no podré hablar directamente de parte de Dios a las personas, no veré el futuro para prevenir a mi pueblo, no tendré fuerzas para seguir y tarde o temprano tiraré la toalla de la vida dejándome llevar por donde ésta quiera (y ya sé a dónde me llevará), no sentiré verdaderamente lo que es vivir; pero por sobre todo, perderé lo que más amo; sentir que me levanta sobre sus hombros y camina cual gigante por sobre todo el mundo, sobre los buenos y los malos, quienes me atacaron y quienes me aman, sobre cada situación difícil y marcha haciendo temblar la tierra riéndose, haciéndome sentir el niño más seguro del mundo, intocable, invencible, amado.
Gracias papá, porque si algún día permito algo de eso, cuando decida volver… tú estarás ahí.
7:33 on Septiembre 5th, 2008
que cute !!!!